Santiago. — «La economía creció más de un 5% acumulado en los últimos dos años (2024 y 2025), pero el desempleo sigue pegado cerca del 9% y la informalidad supera el 26%». Con estas cifras, la Central Autónoma de Trabajadores de Chile (CAT) presentó su propuesta para reactivar el mercado laboral, planteando que las rebajas de impuestos y las facilidades ciegas a los grandes grupos económicos fracasaron en generar trabajo estable.

Para la organización, las grandes empresas concentran la ganancia pero absorben poca mano de obra y destinan sus excedentes a la especulación financiera en vez de abrir faenas productivas. Por eso, plantean que el Estado debe dejar su rol pasivo y asumir la delantera con un Plan de Acción en Tres Fases:

Fase 1 (Emergencia, 0 a 12 meses): crear una Política Nacional de Empleo con participación activa de las centrales sindicales, créditos preferenciales para PYMES condicionados a la contratación formal y el arranque masivo de obras públicas locales.

Fase 2 (Transformación, 1 a 3 años): ley de incentivo a la reinversión productiva (castigando la plata ociosa y premiando la apertura de plantas en regiones), fomento a la industria nacional (fármacos, energías limpias, manufactura) y cuotas reservadas para pequeñas empresas en las licitaciones del Estado.

Fase 3 (Reforma Estructural, 3 a 5 años): desarticulación de monopolios mediante la Fiscalía Nacional Económica, desarrollo industrial regional con valor agregado y capacitación técnica gratuita vinculada a sectores productivos estratégicos.

El núcleo de la propuesta de la CAT es un plan de infraestructura intensivo en empleo que aborde problemas urgentes del país, en cinco líneas:

Infraestructura escolar: arreglo a fondo de salas, techos, baños y casinos de colegios públicos.

Seguridad hídrica: construcción de pequeños y medianos embalses, mejora de canales y recarga de napas subterráneas.

Control de aluviones: piscinas de disipación de aguas lluvias y muros de contención en quebradas urbanas.

Manejo de aguas cordilleranas: caídas escalonadas para evitar crecidas destructivas y reforestación de cuencas de montaña.

Mejoramiento barrial: pavimentación comunal, veredas accesibles, iluminación y recuperación de sitios eriazos.

El financiamiento provendría de BancoEstado, bonos de inversión soberanos y fondos regionales, con una regla intransable: los proyectos deben contratar preferentemente a cesantes, jóvenes y mujeres de las comunas donde se ejecuten las obras.