La reducción de jornada ordenó las horas semanales, pero dejó intacta la pregunta por el trabajo nocturno permanente.

La evidencia disponible asocia el turno de noche sostenido con alteraciones del sueño y mayor riesgo cardiovascular, sin que exista en Chile una compensación específica más allá del recargo por horario.

Las federaciones de salud, minería y transporte pidieron abrir una mesa técnica sobre el punto.